¿Cuáles son los síntomas de un embarazo normal?
En primer lugar hay que insistir en que el embarazo no es una enfermedad. No obstante es muy conveniente llevar un control médico durante el embarazo y seguir unas pautas durante el mismo.
El embarazo es un estado normal, fisiológico. Cada mes, durante más de treinta años, el organismo se prepara cuidadosamente para que aquel se produzca. Todo lo contrario de una enfermedad que coge al organismo desprevenido. Como ya hemos dicho en el apartado anterior, la menstruación no es otra cosa que la demostración palpable de una cita fallida.
El organismo de la mujer se modifica sin dificultades ante la gestación. Por lo general estas modificaciones no son perjudiciales, siempre y cuando la mujer esté sana y las gestaciones no sean muchas o demasiado seguidas.
De todas las manifestaciones propias del embarazo, la que ofrece más valor como síntoma del mismo, es la ausencia de menstruación o regla. Pero hay otras muchas manifestaciones. Las más frecuentes pertenecen al aparato digestivo: inapetencia, mareo, salivera y vómito. La hora de presentación más frecuente de los vómitos es al despertar. Estos síntomas persisten unas semanas, pero a los 3-4 meses suelen corregirse espontáneamente.
Las funciones intestinales se ven modificadas a menudo: el estreñimiento es general; en cambio la diarrea es rara.
A los pocos días de retraso menstrual la mujer nota una plenitud inhabitual en sus pechos. Estos han crecido y se vuelven turgentes y sensibles.
Otras modificaciones de los primeros meses pueden ser: disminución de fueras, sueño excesivo, percepción de malos olores, etc.
El carácter de la embarazada puede sufrir también alteraciones, haciéndose más susceptible a las emociones y deprimiéndose su ánimo con cierta facilidad.
Al llegar al segundo trimestre, las molestias aducidas desaparecen casi completamente. La gestante ahora gana peso. Come más, duerme tranquila, está alegre. Alrededor del cuarto-quinto mes, la embarazada empieza a percibir movimientos fetales. Al principio son poco intensos, como un rozamiento suave, en el bajo vientre. Sin embargo, a las pocas semanas los movimientos son tan aparentes que la confusión y la duda ya no son posibles.
En el tercer trimestre las cosas cambian de aspecto. El bienestar del trimestre anterior y la relativa ligereza que lo acompaña, disminuyen gradualmente. No es que la embarazada se siente enferma, pero se fatiga con facilidad. La matriz ha aumentado notablemente para albergar a la criatura que crece cada día que pasa, así como las aguas que la rodean y la placenta, cuyo desarrollo es también progresivo. De la presión sobre los huesos de la pelvis brotan los dolores que en esa parte se experimentan. Esa presión explica también las frecuentes micciones y el estreñimiento.
Los pulmones no pueden expansionarse con la misma facilidad que antes del embarazo; razón por la cual la mujer se queja de ahogo o dificultad en la respiración.
Muchas gestantes presentan las piernas hinchadas, puesto que la matriz, llena, representa un obstáculo para la circulación sanguínea. El embarazo hacia su final ocasiona también otras modificaciones en el organismo femenino. La piel del vientre aparece muy distendida por el crecimiento del niño, hasta el punto de que algunas mujeres presentan estrías o roturas de la piel, que también pueden observarse en los pechos, caderas y muslos.
Los pechos aumentan de volumen. El pezón se vuelve más oscuro y a su alrededor se forma una zona parduzca que se denomina areola. Este hecho es especialmente evidente en las mujeres morenas. Las pequeñas glándulas que rodean el pezón se hacen también más prominentes y visibles.
El rostro participa también, en algunas embarazadas, de esta pigmentación de la piel. En la frente, alrededor de la boca, en los márgenes de la nariz, se forman a veces unas manchas parduzcas que no desaparecen hasta bastante tiempo después del parto. La exposición al sol, las aumenta.
Finalmente, los movimientos del feto, que la embarazada nota desde meses antes, son ahora más potentes, incluso a veces dolorosos.
La postura que adopta en los últimos meses, su manera de andar, demuestran las dificultades mecánicas y la tendencia a la pérdida de equilibrio a que está expuesta la embarazada.
Síntomas o molestias que necesitan consulta médica
Puede ocurrir que durante el embarazo aparezcan una serie de síntomas o molestias que tienen que ser consultadas al médico rápidamente:
Aparición de pérdidas de sangre por la vagina. En ningún momento del embarazo se considera normal una pérdida de sangre por la vagina, por pequeña que sea.
- Hinchazón de la cara o extremidades.
- Dolor de cabeza intenso o continuo.
- Tensión arterial elevada.
- Trastornos de la visión.
- Vómitos persistentes.
- Dolor en el vientre.
- Fiebre.
- Molestias urinarias.
- Pérdida de líquidos por la vagina.
- Ausencia de movimientos fetales a partir del quinto mes.


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