La ecografía
La ecografía ha supuesto un avance muy importante en el diagnóstico médico y, particularmente, en el estudio de la evolución del embrión y el feto, debido, fundamentalmente al hecho de que es una técnica no invasiva y su aplicación no genera ningún riesgo para la madre y el feto.
Además de esto, su uso ha permitido detectar el desarrollo embrionario y fetal, las dimensiones craneales, longitudinales, así como las constantes vitales como la frecuencia cardíaca. Y todo ello en el momento del examen, sin esperar mayores dilaciones para el diagnóstico y toma de decisiones.
Historia
El primero que habló sobre los ultrasonidos, fue en 1794 el italiano Spallanzani, que observando el vuelo de los murciélagos, y viendo que no chocaban con nada aún siendo ciegos, reflexionó sobre cual de sus sentidos utilizaban para orientarse, e intuye que es a través de sus grandes orejas orientables, y teoriza que emiten unos sonidos no audibles para el hombre, a los que llamó ultrasonidos, que captan con sus orejas tras rebotar en los objetos, lo que les permite orientarse en el vuelo.
En 1910, el ingles Paul Langevin consigue que la Royal Navy introduzca en sus barcos un aparato que había desarrollado, el cual mediante haces de ondas sonoras de muy elevada frecuencia, permite la localización de submarinos en el océano, y lo llama “SONAR” (Sound Navigation And Ranting).
En 1942, se aplican por primera vez en Viena los ultrasonidos en medicina para el estudio del cerebro humano por el neurólogo Dussik.
Ian Donald (1910-1987) sirvió durante la segunda guerra mundial desde 1942 en un escuadrón aéreo cuya misión era descubrir y destruir buques alemanes utilizando una forma muy primitiva de “SONAR”, y al finalizar la guerra siguió utilizando el “SONAR” en su barco deportivo. Siendo Profesor de Ginecología, siguió investigando esta técnica y en 1958 realiza por primera vez una ecografía a una mujer embarazada.
En 1960 ya está disponible el primer aparato de ecografías bidimensionales para el estudio del embarazo.
En 1966 Hoffmann y Hollander logran visualizar y registrar los movimientos embrionarios, visualizándose el latido cardiaco fetal.
En 1977 aparece la sonda vaginal, lo que facilita y mejora el estudio de las primeras semanas de gestación.
El 29 de agosto de 1989 la F.D.A. (Food and Drug Administration) de USA, publica los resultados de un amplio y exhaustivo estudio, en el que se concluye que el empleo de los ultrasonidos incluyendo el Doppler, aporta muchos más beneficios que sus riesgos.
En 1992 se realiza la primera ecografía tridimensional en Austria.
La ecografía tridimensional se realiza mediante una reconstrucción a partir de 780 imágenes de ecografía bidimensional obtenidas en los 3 planos del espacio, que se computarizan y permite la reconstrucción de la imagen en 3 dimensiones.
Aplicaciones
La ecografía tridimensional/multiplanar es una exploración en la que mediante las 780 ecografías bidimensionales que se realizan automáticamente se adquiere un volumen piramidal predeterminado por el especialista que realiza la exploración, mediante sonda abdominal o vaginal según la zona a explorar, que englobará la zona que queremos estudiar; dicho volumen se puede manipular en todas las direcciones del espacio, lo que permite ver el corte que interesa en el plano más favorable, también se puede ampliar o disminuir la imagen, así como se puede aumentar o disminuir la intensidad de los ecos según la densidad del tejido que queramos estudiar.
La reconstrucción tridimensional/4-D a nivel clínico complementa los estudios bidimensionales, permitiendo ver la morfología externa del feto, la reconstrucción del esqueleto en 3 dimensiones, el corte del volumen por el plano más favorable dando la imagen bidimensional deseada, asimismo nos permite la reconstrucción tridimensional de la circulación mediante Doppler.
En ningún caso la ecografía tridimensional sustituye a la ecografía bidimensional de alta resolución que sigue siendo por el momento el método de elección para el estudio del feto, aunque complementa a la misma y en algunos casos permite resolver dudas de la exploración convencional.
La ecografía tridimensional además de sus aplicaciones puramente clínicas, nos permite ver al feto con sus rasgos morfológicos y sus facciones, en tres dimensiones que es como lo veremos al nacer.
La Ecografía 4-D además nos permite ver los movimientos y las expresiones de la cara del Bebe estando aún dentro del útero de la Madre.
