La Fecundación Humana ¿Cómo se produce un embarazo?
En el curso de una relación sexual, tiene lugar la eyaculación o emisión del semen masculino dentro de la vagina de la mujer. Este semen, llamado también esperma, contiene unos 100 millones de espermatozoides por centímetro cúbico, o sea que, en cada coito o relación sexual, 200-600 millones de espermatozoides invaden los genitales externos.
Un espermatozoide es un pequeño elemento unicelular, cuya longitud no sobrepasa las 50 micras (1 micra = 0,000001 metros). Consta de cuatro partes diferenciadas: cabeza (A) cuello (B) pieza intermedia (C) y cola (D y E). A su vez, en la cabeza está el Capuchón cefálico (1), el Núcleo (2) y el Centriolo proximal (3). (Fig.: 1)
El núcleo es un agregado de cromosomas donde está depositada la herencia del futuro padre, es decir, los rasgos y características orgánicas y psíquicas especiales que el hombre transmitirá a sus hijos están depositadas en ese núcleo, verdadero depósito de material genético.
El cuerpo del espermatozoide puede compararse a un depósito de carburante que será consumido por la cola, auténtico motor del espermatozoide, que lo impulsa y desplaza a velocidades notables.
Una vez depositados en la vagina, el camino que han de recorrer los espermatozoides para alcanzar el óvulo, es largo y difícil. Largo porque, dada su pequeñez, los 15 cm. que les separan del óvulo, equivalen a un viaje de centenares de kilómetros para nosotros. Y difícil porque, aparte de que existen una serie de dificultades y barreras a su ascenso a través de los genitales de la mujer, han de efectuar este desplazamiento en muy breve tiempo.
El óvulo de la mujer es la otra gran célula provista de los elementos necesarios para subsistir hasta que sea fecundada. Cada mes, gracias a la acción sobre el ovario de las llamadas hormonas gonadotróficas de la hipófisis (glándula que se localiza en la base del cerebro), tiene lugar 14 días después de la regla, una ovulación. Consiste ésta en la rotura de la cubierta del ovario para dar salida a un óvulo, procedente de un folículo maduro. Para que no se pierda dentro del vientre, la trompa de Falopio del mismo lado del ovario lo engulle por completo mediante un movimiento de succión. Ahora bien, como el útero no puede saber de antemano si este óvulo será fecundado, mes tras mes se prepara para un posible embarazo. La mucosa del interior de la matriz que se ha desprendido en el curso de la regla anterior, se reconstruye durante el tiempo que media desde esta menstruación a la ovulación, gracias a la acción de los estrógenos que son unas hormonas que fabrica el folículo ovárico. Si no tiene lugar la fecundación de este óvulo, toda esta preparación resulta inútil, razón por la cual unos días después la mucosa de la matriz se desprenderá provocando la menstruación y el óvulo se desintegra pura y simplemente.
Al nacer, los ovarios de una niña contienen alrededor de medio millón de óvulos. No obstante, en el momento de la pubertad ya sólo quedan unos 15.000. El resto han degenerado. A partir de ese momento cada mes la mujer, como hemos visto, “pone” un óvulo apto para ser fecundado dentro de las 12 horas siguientes a su salida del ovario. Una vez que ha transcurrido ese tiempo, pierde vitalidad, muriendo dentro de las 48 horas siguientes. El periodo de fecundidad de la mujer, durará aproximadamente unos treinta años. De los 500.000 óvulos iniciales sólo unos 400 llegarán a madurar y sólo unos pocos serán fecundados.
En el núcleo del óvulo se contiene, en forma de cromosomas, la herencia que la madre transmitirá a sus hijos.
Pero volvamos al largo camino que han de recorrer los espermatozoides a la búsqueda del óvulo para su fecundación.
Inmediatamente después del coito una gran parte de los espermatozoides que forman el semen, perecen en la misma vagina víctimas de la acidez de su contenido, que no les es propicio. Únicamente los que consiguen refugiarse en el cuello del útero sobrevivirán. En este lugar existe un moco que sufre variaciones cíclicas notables: fuera del momento de la ovulación, su extrema densidad y viscosidad actúan como barrera infranqueable para los espermatozoides; por el contrario, en el momento de la puesta ovular, se fluidifica de tal modo que facilita el ascenso de los mismos.
Cuando abandonan el momentáneo refugio en el moco cervical, muchos de ellos perderán el rumbo y perecerán. Sólo unos pocos miles conseguirán encontrar el camino de las trompas de Falopio y penetrar en ellas. Pero solamente una de ellas contiene el óvulo, lo que significa que la mitad de ellos el resultado les será inútil. Finalmente, poco más de una docena de ellos, los más fuertes y mejor dotados de todo aquel colosal ejército llegan hasta las inmediaciones del óvulo.
La fecundación se produce cuando uno solo de los espermatozoides consigue penetrar la membrana del óvulo. Parece ser que existe, en algún lugar de la superficie del óvulo, un cono de atracción, algo así como una puerta falsa que facilita la entrada de un espermatozoide y se cierra después herméticamente. Cuando la cabeza del espermatozoide consigue penetrar dentro del óvulo, se producen modificaciones en la su membrana que imposibilitan la entrada de cualquier otro espermatozoide. Es más, inclusive el cuerpo y la cola correspondientes a la cabeza del espermatozoide que ha conseguido entrar, quedan fuera. Sólo la cabeza, con su carga genética, queda dentro.
Inmediatamente después de la penetración de la cabeza de un espermatozoide dentro del óvulo, tiene lugar la fusión de ambos núcleos. Esto significa que cada uno de los 23 cromosomas que contienen tanto el núcleo del óvulo como del espermatozoide, buscarán su pareja en el otro núcleo obteniéndose finalmente 23 pares de cromosomas, o lo que es lo mismo, 46 cromosomas que es la dotación cromosomial normal que corresponde a una persona, tanto si es hombre como mujer.
Efectivamente, las células de cualquier punto del organismo humano, masculino o femenino, poseen invariablemente en su núcleo, 46 cromosomas. El óvulo y el espermatozoide son la única excepción a esta norma. La explicación está en que si estos dos elementos tuvieran también 46 cromosomas, al fundirse entre sí darían lugar a un ser con 92 cromosomas, y cada vez que tuviera lugar una fecundación, se duplicaría el número de cromosomas de los padres.
2 Comentarios respecto a “La Fecundación Humana ¿Cómo se produce un embarazo?”
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puede un hombre dejar embarazada a dos mujeres en las mismas semana porque
PUDE ENCONTRAR LO Q BUSCAVA Y ENCONTRE EN ESTA PAGINA……..esque necesitava muy urgente para mi trabajo de laboratorio…..