¿Cómo debe vestirse la embarazada?
Existen en este aspecto algunos principios básicos que deben ser siempre tenidos en cuenta.
No debe usarse prenda alguna que comprima o agobie el cuerpo, especialmente a nivel de los pechos, talle y abdomen.
La ropa debe apoyarse en los hombros, de forma que su peso no gravite en la cintura.
Los vestidos deben ser cómodos, holgados, amplios, de manera que exista una cierta cámara de aire entre el cuerpo y el tejido. De esta forma la transpiración se efectuará con más facilidad.
Y, ¿cuándo hay que vestirse de pre-mamá? No hay una fecha determinada. Depende del momento en que se hace evidente el estado de gestación. Mientras en algunas mujeres el aumento del volumen del vientre ya es apreciable a los tres meses, otras se mantienen notablemente estilizadas hasta muy avanzado el embarazo. Lo cierto es que resulta absurdo intentar “conservar la línea” a base de usar ropa muy ceñida.
Durante la gestación, el buen vestir no significa perseguir una buena silueta, sino cuidar los detalles. Como norma general, puede decirse que el rostro debe ser más que nunca el centro de atracción y que debe huirse de los vestidos de colores chillones, agresivos o demasiado fantasiosos. Existen colores que adelgazan y alargan la silueta, como los oscuros, el negro, el azul marino y el gris hierro. En cambio existen otros que más bien “engordan”, como el beige y los colores excesivamente claros. Los tejidos lisos estilizan también más que los estampados.
Son especialmente recomendables los vestidos que pueden ir adaptándose a los cambios de figura: trajes cortados en forma de chaquetas o batas, o modelos de dos piezas. Las mejores faldas son aquellas cuya cintura es extensible. Algunos accesorios (cuellos blancos, por ejemplo) pueden realzar el rostro y disimular los cambios corporales. En cambio, un escote muy amplio, los pone más de manifiesto.
Durante los primeros meses no existe inconveniente en usar pantalones de cintura extensible, así como conjuntos blusa-pantalón e incluso shorts largos.
La embarazada puede y debe maquillarse. Es una forma de conservarse guapa y mantener la moral a pesar de las evidentes deformaciones gravídicas. Sin embargo, el maquillaje debe ser simple, natural, limitándose a los productos usados habitualmente.
Se aconseja emplear un fondo de color suave, mate, mezclado con un maquillaje facial fluido para pómulos, de un color naranja dorada. El resultado suele ser un tono albaricoque que mejora notablemente el rostro.
Las frecuentes ojeras pueden disimularse mediante un maquillaje marfil que se extenderá únicamente por el hueco de las ojeras, aunque evitando llegar al párpado inferior.
Los huecos de las mejillas pueden disimularse con “blush”, eso es un toque de graso brillante.
Los párpados no deben maquillarse demasiado, pero una linea gruesa trazada con lápiz de ojos sobre el párpado superior, da un aire alegre y eleva el ojo.
Las pestañas deben maquillarse cuidadosamente con el mismo tono de color del iris del ojo. Para resaltar su longitud, puede marcarse con negro sus puntas.
Como los labios suelen hincharse al final del embarazo, no es aconsejable pintarlos con rojos brillantes.
El maquillaje, sea cual fuere, debe ser quitado cuidadosamente cada día.
La ropa interior habitual suele valer igualmente durante el embarazo. Sin embargo es mejor utilizar prendas de seda que las de nylon y lavarlas con jabón neutro.
Los sujetadores deben adaptarse al evidente aumento de pecho. Deben ser cómodos, fuertes y de copa profunda. Los más adecuados son los reforzados, abrochados por delante y de abajo arriba. En cambio, deben evitarse los sujetadores largos, sin tirantes, excesivamente fijos o de encajes. De noche puede utilizarse un sujetador más ligero, pero que cubra enteramente el pecho.
Durante muchos años, los tocólogos han recomendado rutinariamente el uso de faja. Se pensaba que así se evitaba que la pared abdominal de la embarazada se deformara excesivamente. Hoy, en cambio, opinan justamente lo contrario. Y la explicación es sencilla: una faja inmoviliza la musculatura abdominal, impidiendo que los músculos trabajen adecuadamente; de esa forma pierden elasticidad y fortaleza. En cualquier caso, debe ser el médico quien la recomiende en según qué casos.
Durante el embarazo están absolutamente prohibidas las ligas que aprietan las piernas e impiden la libre circulación de la sangre. Si se usan medias han de colocarse muy altas, pero sin ceñirlas a los muslos o llevarlas arrolladas encima de las rodillas.
Los zapatos han de ser cómodos y bajos. Los tacones deben tener como máximo 5 cms. Es conveniente que sean sólidos y de base algo ancha.
