Ventajas de la Lactancia Materna
Durante los cuatro primeros meses, el bebé tiene que alimentarse con leche y, sin duda, la leche materna es la mejor porque tiene una composición más adecuada a las necesidades del niño.
Las características de la leche materna, que la hacen más idónea para la alimentación del bebé son las siguientes:
La cantidad de proteínas que contiene está en proporción con las necesidades del organismo del bebé. Además, son proteínas propias de la especie humana, las cuales por tanto, no pueden dar lugar a problemas de intolerancia.
El tipo de grasa que la compone favorece un buen desarrollo del cerebro y evita depósitos precoces de colesterol en la pared de las arterias.
La cantidad de sales minerales que tiene es la más adecuada para evitar retenciones innecesarias de agua y además, evitan el raquitismo y la anemia del segundo trimestre.
A través de la leche materna, el bebé recibe toda una serie de factores (inmunoglobulinas, ferritina, lisozimas, etc.) que mejoran las defensas de su tubo digestivo contra las infecciones.
El amamantamiento favorece un contacto más estrecho entre madre e hijo, lo que aumenta los lazos afectivos, tan importantes para una maduración psíquica.
Otra ventaja es que lo que el bebé toma del pecho es lo que quiere, lo que necesita. La familia no sabe lo que realmente ingiere y no lo obligan a tomar más de lo que desea, con lo cual, se evitan toda una serie de conflictos.
¿Cómo ha de hacerse?
Se ha dar pecho al bebé desde el primer día de vida, coincidiendo con el momento en que empiece a dar señales de apetito: gesto de buscar el pecho, succión de las manos, llanto…
Se ha de cambiar de pecho en cada sesión. Si no queda satisfecho con uno solo, se le dará el otro. Si cada vez mama de los dos pechos, se tiene que empezar siempre por aquel que ha sido el último en la sesión anterior.
Durante el amamantamiento.
El bebé puede estar mamando todo el tiempo que quiera. De todas formas, hay que procurar que la toma no se alargue excesivamente. Un total de 20 minutos puede ser suficiente, aun cuando muchos bebés tienen suficiente con menos tiempo.
Puede surgir algún inconveniente…
Las tomas muy largas pueden producir pequeños cortes en el pezón. Estos cortes son dolorosos, se pueden infectar y originar una mastitis, es decir, una infección en la mama. Se ha de procurar evitar estos pequeños cortes, dado que pueden ser causa de dificultades importantes.
Particularidades de los primeros días.
Hay que tener en cuenta que la primera semana de vida es un tiempo de adaptación, tanto del bebé como de la glándula mamaria. El bebé todavía tiene pocas ganas, mama durante 5 minutos y se queda profundamente dormido; no sigue horarios y pasa 5 o 6 horas seguidas sin querer mamar. Si durante las primeras 24 horas se insiste en hacerlo mamar, es frecuente que pueda acabar en vómitos. A medida que pasan los días, se va adaptando y mama con más fuerza y más largamente.
A su vez, los primeros días la madre fabrica poca leche. A medida que el bebé va succionando, la mama va incrementando su producción. No es extraño que la madre note que tiene poca leche durante los primeros días, pero en este período el bebé tampoco necesita gran cantidad.
¿Cómo saber si el bebé se queda satisfecho?
Esta pregunta es la que más inquieta a la madre, especialmente si se trata de su primer hijo. Casi siempre, la angustia de no saber exactamente si pasa hambre o no, hace que acabe dándole un suplemento de leche en polvo, y este es el principal motivo de abandono del amamantamiento materno. No hay que precipitarse en tomar decisiones inoportunas. Hay tiempo de sobra. Aunque el bebé no quede satisfecho durante unos días y no aumente mucho de peso, de momento no tiene importancia para su salud.
Antes de considerar que el niño no queda satisfecho, vale la pena consultarlo con el pediatra. A título orientativo, diremos que solamente hay dos signos que permiten orientarse respecto a si el niño queda satisfecho:
Las hora que aguanta entre toma y toma: Si aguanta unas tres horas, indica que tiene suficiente con lo que mama. Generalmente, el llanto que se produce un rato antes de la toma indica que la toma anterior no lo ha dejado satisfecho. Si eso se repite durante el día significa que no recibe la cantidad de alimento que necesita. En cambio, el llanto después de la toma suele traducir el dolor de vientre producido por los espasmos reflejos de sus intestinos (cólicos del recién nacido).
El incremento de peso: Un bebé que aumenta 200 grs. cada semana, es un bebé que recibe las calorías suficientes para su desarrollo físico.
Una valoración de estos dos factores permite, pues, formarse una idea bastante aproximada:
Si aguanta bien 3 horas y gana peso, podemos considerar que queda satisfecho.
Si, por el contrario, casi nunca espera las 3 horas y, además, aumenta poco de peso, podremos decir que pasa hambre.
Por último, si aumenta 200 grs. y al mismo tiempo llora mucho, será el pediatra quien determine si se trata de bebés muy comilones o bien se trata de los típicos cólicos del recién nacido.
Si realmente pasa hambre, ¿qué se puede hacer?
En este caso, y bajo supervisión del pediatra, estará indicado dar un suplemento de otro tipo de leche que tenga una composición lo más parecida a la leche humana (leche adaptada). Hay que procurar dar el mínimo de suplemento posible para así conseguir que el amamantamiento materno dure lo máximo. Si es posible, inicialmente solamente lo daremos después de la toma de la noche, para que así el bebé pueda descansar mejor.
